ABS, ESP, EBD… Y otras muchas siglas que nos intentan vender en el concesionario (I)

Es común oír hablar a la gente de si un coche tiene ABS, ESP… o muchos otros avances tecnológicos, que en muchos casos no se saben lo son, y en la mayoría no se sabe cómo funcionan.

Desde aquí vamos a intentar lanzar un poco de luz sobre estos sistemas haciendo un repaso sobre los más comunes e influyentes que podemos encontrar en el mercado. El objetivo es tener una visión general sobe los mismos y saber de forma somera cómo funcionan. De este modo podremos hacer un uso más eficiente de los mismos en caso de que sean necesarios.

La mayoría de estos sistemas están enfocados a mejorar la seguridad del vehículo. Tanto la seguridad activa como la seguridad pasiva. En términos generales, la seguridad activa es toda aquella que hace referencia a la intención de evitar un accidente, es decir, son todos los sistemas que actúan para que el accidente no tenga ocasión. Por otra parte, la seguridad pasiva es la que tiene que ver con el propio accidente. Esta se encarga de minimizar los daños del ocupante una vez que se ha producido el contratiempo.

En el artículo de hoy nos centraremos en la seguridad activa, haciendo especial hincapié en los sistemas de frenada. En artículos posteriores analizaremos los demás sistemas.

 

ABS (Anti-lock Braking System)

El ABS es uno de los primeros sistemas electrónicos en el conjunto de frenos del vehículo. Su principal función es evitar que las ruedas se bloqueen ante una frenada exigente. La consecuencia directa de no bloquear las ruedas es poder controlar la dirección del vehículo en todo momento, cosa que con las ruedas bloqueadas es casi imposible debido a las fuerzas que se generan, o mejor dicho, que no se pueden generar en el neumático. Esta se podría definir como la característica más importante, pero no es la única. Con este sistema se consiguen distancias de frenado mucho menores que con un sistema convencional. El motivo es que se puede conseguir que la rueda frene en el punto de máxima adherencia con un lazo de control, punto en el que el rozamiento calzada-neumático es máximo.

En la siguiente imagen se muestra de manera esquemática y muy sencilla como actua el ABS ante una frenada de emergencia. La cosa es sencilla, con el sistema activado se puede esquivar el obstáculo, sin el sistema habrá colisión.

En la gráfica siguiente podemos comprobar como existe un punto en el que el rozamiento es máximo. Este rozamiento máximo se da con un deslizamiento del 10%, necesario para que exista par de frenada. El sistema ABS lo que hace es mantener la fuerza idónea en el circuito de frenos para mantenerse ahí. Esta señalado el punto de funcionamiento mediante un óvalo.

El movimiento de cada una de las ruedas viene controlado gracias a una comparación continua entre el retardo y la aceleración de la rueda por una parte -es decir de su deslizamiento- y los valores almacenados en la electrónica por otra. Si se constata un valor de retardo mayor al prescrito -rueda que se bloquea-, comienza el proceso de regulación.
Las sondas de régimen proporcionan las señales correspondientes para la unidad de control y ésta, a su vez, da las “ordenes” al grupo hidráulico para mantener, aumentar o disminuir la presión. Estas fases de regulación se repiten durante un frenado regulado en una sucesión de 4 a 10 veces por segundo y continúan hasta que se para el vehículo.

Seguramente habréis experimentado un temblor en el pedal de freno si habéis hecho una frenada de emergencia. El motivo es el que se ha comentado. El sistema al hacer la regulación aplica la máxima potencia y la mínima en intervalos muy cortos de tiempo. Haciendo que aparezca ese temblor.

Pero dejémonos de teoría. En el siguiente vídeo se puede ver la verdadera utilidad del sistema ABS. Sin duda uno de los grandes avances de la automoción que ha dado lugar a otros muchos.

¡No os perdáis la próxima entrada!

 

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