Alianza estratégica, al servicio de los líderes en energía eólica

Normalmente, cuando se hace necesaria la globalización por parte de una empresa, una de las herramientas que contribuyen adecuadamente al desarrollo empresarial son las alianzas estratégicas. Definiéndolo, serán acuerdos entre dos o más empresas que se unen para lograr ventajas competitivas, como pueden ser capacidad de producción, calidad, crédito, precio, servicio, diseño, imagen e información, que éstas no alcanzarían por sí mismas a corto plazo y que además les conllevaría un riesgo muy alto.

Si nos centramos en el ámbito tecnológico que nos concierne, no podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar la alianza estratégica que surgió entre empresas tecnológicas líderes en energía eólica, es decir, Iberdrola y Gamesa. El principal fin, en este caso, será la promoción, desarrollo y explotación conjunta de proyectos eólicos.

Dicha relación nace en 2008, y en el acuerdo que suscriben ambas empresas encontraremos la firma del mayor contrato de suministro de aerogeneradores de la historia, 4500MW por parte de Gamesa para los años 2010-2012, lo que hace que de dicha unión de esfuerzos se derive en la creación de un líder de promoción de parques eólicos en España y Europa Continental, quedando la participación de un 24% para Gamesa y un 76% para Iberdrola en España, y de un 23% para Gamesa y un 77% para Iberdrola en el resto de Europa. Además, como parte del acuerdo, se incluiría la venta por parte de Gamesa de los negocios de promoción en Reino Unido y América Latina.

Todo ello conllevaría una estructura de opciones cruzadas, por la que Gamesa tendría una opción de venta sobre su participación en cada una de las sociedades conjuntas, así como Iberdrola tendría una opción de compra sobre la participación de Gamesa.

De este modo, para Gamesa, la firma de esta alianza estratégica supondría la culminación al proceso de internalización de la compañía, presente en Europa, Estados Unidos y China, enfocando la gestión en áreas de mayor crecimiento. El nuevo contrato con Iberdrola, aumentaría el ritmo de entrega anual en un 65%, reforzando de este modo la cartera de pedidos en Europa.

Aun así, la alianza fue modificada en 2009 para finalmente darla por terminada en 2011, ya que ambas empresas han explicado que la coyuntura económica mundial ha provocado la finalización del acuerdo al modificar las “condiciones del mercado, así como las estrategias de ambas compañías”.

Obviamente, la rotura de dicho acuerdo, supuso la no colaboración en la promoción de más parques eólicos, aunque cabe destacar que por aquel entonces Iberdrola continuaba siendo el principal accionista de Gamesa, con el 19,6% del capital.

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