La problemática del almacenamiento de energía eléctrica

Existe un falso mito según el cual la energía eléctrica es almacenable a cualquier escala, de manera que es generada, almacenada y utilizada a nuestro antojo. En este artículo tratamos de mostrar la realidad tal y como es.

La energía eléctrica tiene la virtud de ser fácil de ser transportada y transformada en otros tipos de energía, sin embargo resulta complicado almacenarla. De hecho la electricidad que tenemos en casa, está siendo generada justo en ese momento en alguna central eléctrica, luego viaja por las redes de transporte y distribución, y es directamente consumida. Aunque existan métodos de almacenamiento, su aplicación a gran escala NO es viable por su alto coste, falta de recursos, complejidad, etc. Por ejemplo, a pequeña escala se puede almacenar energía en una batería (de un coche, o como parte de una instalación fotovoltaica en una vivienda), sin embargo no es viable construir una batería que pudiera alimentar una ciudad entera.

Aun sin ser una solución a gran escala, existen diversos métodos de almacenamiento de energía:

  • Electroquímicos: pilas, baterías, dentro de las cuales se abre un amplio abanico de variedades.
  • Eléctricos: condensadores, superconductores.
  • Mecánicos: aire comprimido, volante de inercia, muelle elástico.
  • Potenciales: hidroeléctrica reversible.
  • Térmicos: sal fundida, aire líquido, nitrógeno líquido.

También se puede almacenar energía como bienes. Imaginemos un sistema compuesto por un parque eólico y una desaladora. En el caso de tener un exceso de generación, se puede suministrar una mayor potencia a la desaladora y almacenar el agua desalada, de manera que en un momento de escasa producción se vierte toda la electricidad a la red, porque ya hay reservas suficientes de agua para un cierto margen de tiempo. Visto de esta manera, los alimentos también son almacenadores de energía procedente del sol.

El almacenamiento de energía es un cometido que va de la mano de la implantación de renovables. Dada su variabilidad de generación es necesario un cierto margen de operatividad que contrarreste esos déficits y excesos, y así ajustarse a la demanda, tarea que se logra almacenando la energía para usarla cuando sea necesario.

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  • Alberto Montiel

    Desde luego que sí hay opciones viables: la energía termosolar en forma de sales fundidas, la de las centrales hidraulicas reversibles que mencionas (combinadas con desalación por osmosis), aire comprimido en minas de sal abandonadas… y se están desarrollando sistemas nuevos de baterías líquidas a gran escala como el de Ambri http://www.ambri.com/
    A parte de esto, ayudaría mucho la generación distribuida, el control en tiempo real de la generación y consumo, o las baterías domésticas que podrían allanar la curva de consumo, como la idea propuesta por Tesla, el famoso fabricante de coches eléctricos: https://www.originenergy.com.au/for-home/solar/battery-storage/tesla-powerwall.html
    Precisamente, los vehículos eléctricos con batería son también una forma de acumular energía renovable, pero aunque de momento desvían energía del mix global, podrían servir para controlar la curva de consumo, pues se cargarían sobre todo de noche. Y si son de pila de combustible de hidrógeno podrían funcionar como generadores también cuando están aparcados. Queda mucho por hacerse, pero el futuro es prometedor.