El milagro del “Fracking”

1422462031_794655_1422462154_noticia_normal El desplome de los precios del petróleo a los que se vienen  enfrentando países como Venezuela, cuya economía depende en  gran medida de la exportación de crudo ha generado una gran  polémica en torno al “fracking”. El oro negro continua hoy en  caída libre debido a la reservas de crudo que tiene Estados  Unidos. La semana pasada, la reserva de petróleo ascendió a 8,9  millones de barriles hasta los 406,73, siendo el nivel más alto  desde que la agencia estadounidense de la energía lleva registros  de la reserva en 1982. El aumento de producción de petróleo en Estados Unidos se debe a la revolución energética del fracking pero ¿qué es el “fracking” y cómo funciona? 

Fracking es un término anglosajón que se refiere a la técnica de fracturación hidráulica para la extracción de gas no convencional. Consiste en la extracción de gas natural mediante la fracturación de la roca madre (pizarras y esquistos). Para extraer el gas que se encuentra atrapado en la roca se utiliza una técnica de perforación mixta: en primer lugar, se perfora hasta 5000 metros en vertical y después se perfora varios kilómetros en horizontal (de 2 a 5). Luego, se inyecta agua con arena (98%) y una serie de aditivos químicos (2%) a gran presión. Con esto se consigue que la roca se fracture, el gas se libera y asciende a la superficie a través del pozo. El proceso se repite a lo largo de la veta de roca rica en gas. Parte de la mezcla inyectada vuelve a la superficie (entre un 15 y un 85 %). fracking-diagramweb1

Esta técnica ha traído consigo cierta polémica también en relación a los riesgos del  fracking, haciendo hincapié en algunos aspectos fundamentales:

La contaminación del aire y del agua, la radiactividad natural derivada de los procesos de perforación, encontrándose con efectos adversos como problemas en la salud, principalmente del aparato respiratorio, cambio climático derivado de las fugas por metano, contaminación de aguas superficiales debidas a escapes de aguas residuales, contaminación de terrenos en pozos de agua potable y terremotos inducidos por la fracturación, así como diversos impactos en las comunidades locales como el incremento de tráfico pesado, daños en las vías y malos olores.

Esta incertidumbre sobre los posibles efectos sobre la salud no parece que suponga un freno para los defensores de esta técnica, que supondría la independencia energética que también defienden la creación de empleo gracias a esta estructura hidráulica que genera en EE.UU dos millones de empleos de forma directa en casi medio millón de pozos. EE.UU  paga más de 153 millones diarios para obtener los hidrocarburos que consume, una cifra que se reduciría de forma drástica de comenzar a obtener gas de yacimientos no tradicionales.

 

 

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