Hidrógeno, ¿El combustible del futuro?

Teniendo en cuenta la situación energética actual, con problemas de contaminación, cambio climático y agotamiento de los recursos natural que representan los combustibles fósiles, se nos hace necesario hacernos la siguiente pregunta, ¿Hay vida después del petróleo?

Pues resulta que poco a poco se va viendo que sí, y un claro ejemplo de ello es el hidrógeno, aunque todavía es una tecnología bastante nueva y por desarrollar.

El hidrógeno resulta especialmente atractivo porque da la posibilidad de establecer un ciclo cerrado (desde la producción hasta la utilización) de energía 100% limpia. Esto es generando energía eléctrica a partir de energías renovables y limpias tales como la energía eólica o la solar fotovoltaica, y utilizar esta energía para alimentar un electrolizador, que no es más que un sistema que separa las moléculas del agua en O2 y H2 emitiendo el oxígeno a la atmófera y almacenando el hidrógeno, para luego ser utilizado siguiendo procesos térmicos convencionales (motores de combustión interna o turbinas) o electroquímicos novedosos (pilas de combustibles).

  • Motores de combustión interna de hidrógeno:

En la combustión, el hidrógeno se quema en un motor de explosión, de la misma forma que la gasolina. Los motores de cuatro tiempos permiten aprovechar las especiales características que presenta el hidrógeno como combustible, a saber: Alta velocidad de llama en flujo laminar, alto índice de octano, ninguna toxicidad y no llega a formar ozono. Por esto, con un adecuado diseño se puede conseguir un motor con un rendimiento energético mayor que el equivalente en gasolina y totalmente ecológico.

En el siguiente vídeo podemos ver un ejemplo de motor de combustión de hidrógeno:

  • Pilas de combustibles:

Las pilas de combustible son dispositivos electroquímicos que convierten la energía química directamente en energía eléctrica. La diferencia principal con las baterías convencionales es que estas son acumuladoras de energía en las que la máxima energía depende de la cantidad de reactivos químicos almacenados en ellas, dejando de producir energía cuando se consumen dichos reactivos. Las pilas de combustible, por el contrario, son dispositivos que teóricamente tienen la capacidad de producir energía eléctrica de forma indefinida mientras se suministre combustible y oxidante a los electrodos.

Parece que poco a poco se va viendo la luz al final del oscuro túnel que representan los combustibles fósiles, sabiendo que es una tecnología aún por madurar pero con un gran futuro por delante.

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