El curioso invento de las imágenes en 3D

p style=”text-align: justify;”>Hoy en día están muy de moda las películas en 3D, incluso en nuestras casas ya podemos tener televisores que nos ofrecen imágenes en 3 dimensiones. Pero, ¿cómo funcionan?.

Para entender el funcionamiento de estas televisiones, tenemos que pensar por qué tenemos dos ojos y no uno. La respuesta es fácil, si nos tapamos un ojo e intentamos coger algo, comprobaremos que perdemos la percepción del fondo, es decir no estamos viendo en ” 3D” (realmente la memoria nos ayuda, por lo que identificamos los volúmenes de las cosas).

 

Las televisiones de toda la vida vienen a ser como si viésemos todo desde un solo punto de vista, y nosotros realmente lo vemos desde dos, y luego es el cerebro quien se encarga de combinar las dos imágenes para obtener la percepción del fondo. Si no nos crees prueba a cerrar primero un ojo y luego el otro, sin dejar de mirar un punto fijo cercano, verás que el objeto no lo ves exactamente en la misma posición si lo observas con el ojo izquierdo y luego con el derecho.

 

Como la pantalla sólo es una, la primera idea fue superponer dos imágenes casi iguales, pero tomadas desde dos puntos de vista ligeramente distintos, uno de ellos como si lo estuviésemos mirando solamente con el ojo derecho, y la otra con el ojo izquierdo. Y luego tratar de que cada ojo solamente vea la imagen que ha sido grabada desde “su punto de vista”. Y ahí es donde entran en escena las gafas 3D.

Seguro que recuerdas aquellas gafas de un cristal rojo, y otro azul. En esas gafas lo que sucedía es que una de las imágenes estaba “creada” en tonos azules, y la otra en tonos rojos, entonces por el cristal azul de la gafa solamente pasaba la imagen roja, y viceversa, por lo que por cada uno de los ojos se veía una imagen desde un punto de vista, creando el efecto 3D.


Hoy en día, ni las películas se ven con esos tonos rojos y azules, ni las gafas tienen los cristales de colores, eso es porque ahora la forma de “engañar” al ojo es distinta Lo que se hace es que cuando en la pantalla se ve la imagen tomada desde el punto de vista de uno de los ojos, el cristal de la gafa del ojo contrario se oscurece, impidiendo que el otro ojo vea la imagen. El siguiente vídeo muestra cómo las gafas apagan un crista, y luego el otro continuamente, para crear el efecto 3D.

Existen otros tipos de gafas más sencillas ya que no necesitan pilas, que lo que tienen son filtros de ondas, es decir, en un cristal solamente pasan ondas horizontales, y en el otro verticales, por lo que es la pantalla la que se encarga de emitir las imágenes ya polarizadas para que lleguen correctamente a la pantalla.

Además el ojo humano es capaz de percibir hasta 50 Hz de frecuencia, esto quiere decir, que en una película, en cada segundo vemos como mínimo 50 imágenes, si no notaríamos un parpadeo, incluso, si fuesen 12 imágenes por segundo, notaríamos que no existe continuidad entre ellas.

Por ello las TV en 3D son diferentes, ya que tienen que enviar 50 imágenes como mínimo para cada ojo por segundo, eso hace que tengan que superar una frecuencia de 100 Hz. Esto hace que no podamos ver películas 3D en televisores convencionales.

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