¿Qué es la obsolescencia programada?

Se denomina obsolescencia programada a la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto,de modo que tras un periodo previamente estimado, éste deje de ser provechoso o funcional. Explicado con otras palabras, los fabricantes, a la hora de diseñar un artículo, lo hacen de modo que después de X tiempo, éste deje de funcionar, obligando así al usuario a comprar uno nuevo. Para hacernos una idea, algunos detractores de este sistema aseguran que un frigorífico diseñado sin obsolescencia programada podría llegar a durar 80 años.

Este procedimiento, ignorado por los usuarios durante muchos años, tiene su origen en 1932, aunque el término no fue popularizado hasta 1954 por Brook Stevens. Este método se ha ido implantando de manera que la vida útil de los productos se ha ido reduciendo progresivamente. Y es que resulta bastante curioso, analizar como una nevera, un televisor o cualquier dispositivo de hace 20 años duraba más que cualquiera de los que se fabrican ahora, lo cual genera una duda bastante razonable, si en 20 años se ha avanzado tanto en las tecnologías empleadas y desarrolladas en cualquier tipo de producto, ¿cómo es posible que la durabilidad de éstos en vez de aumentar conforme a las nuevas posibilidades, se haya visto reducida?

Pues se debe a que los propios fabricantes, utilizan estas nuevas tecnologías para que en un determinado momento, el producto deje de funcionar. Obsolescencia programada.

Según Benito Muros, ingeniero español, inventor de una bombilla que asegura dura más de un siglo, el sector donde más se practica es en el de los ordenadores, cámaras digitales y demás. Aquí todo funciona con chips, donde los semiconductores suelen estar hechos de materiales con un punto de fusión más o menos bajo. En muchos casos, basta con colocarlos al lado de una fuente de calor, como la batería, para acortar la vida útil de los mismos.

En el caso de los móviles, juegan mucho con los materiales, pero también con la durabilidad de las baterias. Además, cuando te ocurre un fallo de éstos, suelen comentarte que comprar uno nuevo es más rentable que tratar de arreglarlo.

Además, como prueba de esta práctica, Apple recibió muchas denuncias por fallos repentinos e inesperados en sus iPods. La empresa optó por resolver estos altercados pactando con los demandantes. A estas compañías les sale más rentable indemnizar y seguir fabricando con obsolescencia programada, que dejar de fabricar de esta manera.

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